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jueves, 16 de junio de 2011

El Río del Dragón de Nueve Cabezas - Peter Matthiessen



La meditación no tiene nada que ver con la contemplación de los enigmas eternos, o de la propia insensatez, ni siquiera del propio ombligo, aunque pueda aportar una visión más clara de todo ello. No tiene nada que ver con ningún tipo de pensamiento, con nada en absoluto, en realidad, sino con intuir la verdadera naturaleza de la existencia, que es por lo que ha aparecido de una u otra forma en casi todas las culturas conocidas por el hombre. El bosquimano que contempla extasiado el fuego, el inuit que utiliza una piedra afilada para dibujar un círculo cada vez más profundo en la superficie plana de una roca, alcanzan la misma extinción del ego (y el mismo poder) que el derviche o el danzarín sagrado de los pueblos indios. Entre los hinduistas y los budistas, la comprensión se alcanza mediante la calma interior, que se logra normalmente mediante el estado de samadhi del yoga sentado. En la práactica tántrica el discípulo puede desplazar el ego llenando todo su ser con el objeto real o imaginario de su concentración; en el zen, uno busca vaciar la mente, devolverla a la quietud clara y pura de una concha marina o un pétalo de flor. Cuando el cuerpo y la mente se unifican, entonces todo el ser, completamente liberado de intelecto, emociones y sentidos, experimenta que la existencia individual, el elgo, la realidad de la materia y los fenómenos sólo son disposiciones efímeras e ilusorias de moléculas. El yo fatigado de máscaras y pantallas, defensas, prejuicios y opiniones que, sustentado por ideas y palabras, se imagina que es una especie de entidad (en una sociedad de entidades semejantes) puede desaparecer súbitamente, disolverse en el flujo informe en que conceptos tales como muerte y vida, tiempo y espacio, pasado y futuro, carecen de significado. Existe sólo un brillo perlino de Vacuidad, lo No creado, que no tiene pincipio, y por lo tanto, tampoco fin. Lo mismo que el muñeco bodhidharma de base redonda que vuelve siempre a su centro, la meditación representa la base del universo a la que todo vuelve, como en la quietud de la ncohe plena, la quietud entre las mareas y los vientos, la quietud del instante previo a la Creación. En ese Vacío, este estado de reposo dinámico, sin trabas, se halla la realidad última, y ahí renace la verdadera naturaleza propia, en un regreso de lo que los budistas llaman "gran muerte". Ésta es la Verdad de la que habla Milarepa.

El Río del Dragón de Nueve Cabezas - Peter Matthiessen
 ...

Antes que el cielo y la tierra
Había algo nebuloso
aislado, silencioso
inmutable y solitario
eterno
la Madre de todas las Cosas
No sé su nombre
Lo llamo Tao

Lao zi, Tao te King

lunes, 18 de abril de 2011

Sabiduría Primordial


Basado en el libro de Daniel Taroppio "El Vínculo Primordial"

El terapeuta transpersonal

Leyendo mis apuntes sobre Terapia Transpersonal, encuentro interesantes estos párrafos que deseo compartir con vosotros, sobre la actitud del terapeuta  transpersonal:


"El encuentro terapéutico es un encuentro sagrado."


"Como sucede con cualquier otro encuentro íntimo entre dos seres humanos, el diálogo terapéutico está lleno de misterio y de sorpresas. Es por esto por lo que los grandes terapeutas están más interesados en lo que ignoran de sus clientes que en lo que saben. Cuando el terapeuta opera desde el conocimiento es más probable que caiga en la manipulación, mientras que, cuando lo hace desde el no conocimiento, es más probable que lo haga desde la presencia auténtica."

(...) "Cuando nos permitimos no saber lo que tenemos que hacer, a continuación abrimos las puerta a una cualidad de atención más serena y más profunda. El entrenamiento terapéutico rara vez enseña al profesional a permanecer abierto y atento a lo desconocido. Por esto, cuando los terapeutas no saben bien qué hacer o qué decir, suelen sentirse incómodos y en seguida echan mano a su arsenal de técnicas o no tardan en desviar la atención de sus clientes hacia un terreno más seguro y familiar, desaprovechando así las posibilidades creativas que les proporciona el momento presente."



"Aunque habitualmente no nos demos cuenta de ello, la presencia más profunda se halla siempre en el fondo de nuestro ser. Lo que normalmente advertimos son las islas que hay en la corriente de la conciencia, nuestros pensamientos, y no solemos percibir el espacio que existe entre un pensamiento y otro."

(...)" Normalmente no nos damos cuenta de estos huecos porque estamos demasiado ocupados relacionando nuestro pensamiento con nuestra identidad egoica. Y es que el ego se asusta ante esos huecos, porque representan una pérdida de control. Pero lo cierto es que esos huecos representan los puntos de la entrada en la conciencia serena y no conceptual que siempre está presente. Cuando nos asentamos en ella, se convierte en la presencia incondicional, una presencia que consiste simplemente en permanecer abierto y desinteresado a todo lo que es, sin tener que cumplir ninguna agenda. Aunque nadamos en el océano de la conciencia pura, nuestra mente está continuamente ocupada saltando de isla en isla, es decir, de pensamiento en pensamiento, sin descansar nunca en su fundamento."
(...)

"Los terapeutas más eficaces son aquellos que pueden incorporar a su trabajo una presencia auténtica, permitiendo que cada persona tenga su propia experiencia, esto es tal vez el mejor de los regalos que pueden ofrecerse."


(...) "lo más importante es la capacidad de permanecer ecuánimemente presente a la experiencia tal cual es."


(...) "la meditación constituye una herramienta muy poderosa para los terapeutas y sanadores, ya que nos enseña a permanecer con nuestra experiencia tal cual es y nos permite estar más cómodos con los huecos en los que se desvanece nuestra identidad. Con su práctica nace una confianza mediante la cual los terapeutas se desembarazan de su conocimiento y ponen las condiciones necesarias para que esto, que es necesario para ayudar a sus clientes, emerja también espontáneamente.


(...) "tratar de corregir un problema sin estar completamente presente es como utilizar la medicación para crear un estado de salud porque, si bien es cierto que los fármacos pueden aliviar los síntomas, la mera liberación de los mismos no produce la salud. Lo que mantiene sano al organismo es el sistema inmunológico y los recursos vitales del cuerpo."

La auténtica curación sólo sucede cuando aprendemos a estar presentes donde antes hemos estado ausentes.


"El primero y más difícil de los pasos del proceso de curación consiste en darse cuenta de la desconexión de nuestro ser más profundo y del sufrimiento que de ello se deriva. En ese mismo dolor se asienta nuestra curación." John Welwood "Psicología del Despertar"


Tomado de los diálogos entre Darío y Neor - Psicoterapia en un contexto espiritual - 
Escuela de Desarrollo Transpersonal
Síntesis dialogada inspirada en la obra de John Welwood
www.escuelatranspersonal.com



jueves, 14 de abril de 2011

Yo soy Eso

La Meditación


 Sri Nisargadatta Maharaj - Yo Soy Eso

Interlocutor: Todos los maestros aconsejan meditar. ¿Cuál es el propósito de la meditación?

Maharaj: Nosotros conocemos el mundo exterior de sensaciones y de acciones, pero de nuestro mundo interior de pensamientos y sentimientos sabemos muy poco. El propósito principal de la meditación es devenir consciente y familiarizado con nuestra vida interior. El propósito último es alcanzar la fuente de la vida y de la consciencia.
Incidentalmente, la práctica de la meditación afecta profundamente a nuestro carácter. Nosotros somos esclavos de lo que no conocemos; de lo que conocemos somos señores. Cualquier vicio o flaqueza en nosotros mismos, cuyas causas y funcionamientos descubrimos y comprendemos, los vencemos por el conocimiento mismo; lo inconsciente se disuelve cuando se trae a lo consciente. La disolución de lo inconsciente libera energía; la mente se siente adecuada y se torna calmada.

Int: ¿Cuál es la utilidad de una mente calmada?

Mah: Cuando la mente está en calma, nosotros llegamos a conocernos a nosotros mismos como el presenciador puro. Nos retiramos de la experiencia y de su experimentador y permanecemos aparte en la presenciación pura, que está entre ellos y más allá de ellos. La personalidad, basada en la autoidentificación, en imaginarse que uno es algo: «yo soy esto, yo soy eso», continúa, pero solo como una parte del mundo objetivo. Su identificación con el presenciador se rompe.

Int: Por lo que comprendo, yo vivo en muchos niveles y la vida en cada nivel requiere energía. El Sí mismo por su propia naturaleza se deleita en todo y sus energías fluyen hacia fuera. ¿No es el propósito de la meditación contener las energías en los niveles más altos, o empujarlas hacia atrás y hacia arriba, a fin de permitir que los niveles más altos prosperen también?

Mah: No es tanto una cuestión de niveles como de gunas (cualidades). La meditación es una actividad sattvica y apunta a la completa eliminación de tamas (inercia) y de rajas (motividad). Sattva puro (armonía) es libertad perfecta de la pereza y del desasosiego.

Int: ¿Cómo fortalecer y purificar el sattva?

Mah: El sattva es siempre puro y fuerte. Es como el sol. Puede aparecer obscurecido por nubes y polvo, pero solo desde el punto de vista del perceptor. Ocúpese de las causas del oscurecimiento, no del sol.

Int: ¿Cuál es la utilidad de sattva?

Mah: ¿Cuál es la utilidad de la verdad, de la bondad, de la armonía, de la belleza? Ellas son su propia meta. Se manifiestan espontáneamente y sin esfuerzo cuando las cosas son dejadas a sí mismas, cuando no se interfiere en ellas, cuando no se las elude, ni se las desea, ni se las conceptualiza, sino que sólo se experimentan en la presenciación plena. Tal presenciación es ella misma sattva. Ella no utiliza ni las cosas ni a las gentes —les da realidad.

Int: Puesto que yo no puedo mejorar sattva, ¿tengo que ocuparme de tamas y rajas solo? ¿Cómo puedo ocuparme de ellos?

Mah: Observando su influencia en usted y sobre usted. Preséncieles en operación, observe sus expresiones en sus pensamientos, palabras y obras, y gradualmente su poder sobre usted decrecerá y emergerá la clara luz de sattva. No es un proceso difícil ni largo; la seriedad es la única condición del éxito.

El camino de la plenitud - Annie Marquier

Prefacio 

Me  dijo  el  abedul:  Estoy limitado  en  la  forma,  pero  no  en  el espíritu. Si miras bien, verás a Dios entre mis ramas, en mi  tronco y en mis hojas. Pero lo que ves oscurece tu visión. Lo que  tú ves actúa como un velo que te impide ver realmente. 

Lo que ves no es más que el reflejo de tu propia inconsciencia, y lo será mientras  sigas  atado  a  tu individualidad,  mientras  no hayas entregado  todo  tu  ser  a  las estrellas,  mientras  pienses  que todavía puedes existir. 
Existir,  la  gran  ilusión.  Tú  no  existes,  yo  no existo,  ninguno de  nosotros  existe.  Sólo cuando  seamos  conscientes  de  la no  existencia  podremos  ver  realmente.  Aunque,  cuando  se llega a ese punto, ya no hay persona alguna que ver porque ya no hay distancia entre el que ve y el  que  es  visto,  ya  no  hay nada  que  ver,  nada  que  experimentar,  hay  existencia  común  y simultánea. Sólo está la libertad última, la libertad de ser y de ya no existir. 


¿Por qué quieres distanciarte? ¿Por qué quieres separarte? ¿Para asumir  tú solo  la responsabilidad  de  todas  las  prerrogativas  del  Universo?  El  Universo  no  lo  permitirá.  Si  lo haces,  también  tú  te  perderás,  y  serán  vanos  tus  intentos  de  volver  a  encontrarte.  Sólo obtendrás sufrimiento, desesperación y muerte. 
Y, así, morirás a menudo a ti mismo, hasta el momento en que, habiéndolo abandonado todo, incluso el sentido de tu propia individualidad, acabes encontrando… el abedul que yo soy… en ti. 

(Extraído del libro y autor que aparece en el título de este escrito)



Meditación Auténtica - Adyashanti








La verdadera meditación no implica dominar ninguna técnica, sino dejar de controlar. Eso es la meditación. Cualquier otra cosa será algún tipo de concentración. La meditación y la concentración son dos cosas diferentes. La concentración es una disciplina; es una forma de dirigir nuestra experiencia o de controlarla. La meditación es la liberación del control, es dejar de guiar nuestra experiencia. La base de la Meditación Auténtica es dejar de controlar.

Dejar de controlar resulta algo inmenso para el ser humano. Decir "simplemente deja de controlar" suena fácil, pero la totalidad de nuestra estructura psicológica, de nuestro yo psicológico, de nuestro ego, está constituida sobre una base de control en casi todos los seres humanos. El hecho de pedirle a la mente o al ego que dejen de controlar es, por tanto, una idea revolucionaria. Cuando dejamos de controlar, aunque tan solo sea por un momento, surgen ciertos miedos y ciertas dudas ocultas. La mente dice: "¿Qué pasa si dejo de controlar y no sucede nada?". Por eso nos solemos aferrar a alguna técnica o disciplina, pues la mente teme que no pase nada si deja de controlar.

En Meditación Auténtica sugiero que miremos de verdad, que consideremos la meditación como una investigación. La Meditación Auténtica no se basa tanto en una técnica, sino en una investigación personal sobre lo que ocurre cuando empiezas a renunciar al control y permites que todo sea tal y como es (una investigación en tu cuerpo, en tu mente, bajo tu autoridad, bajo la autoridad de tu experiencia). Se trata de una investigación sobre lo que ocurre cuando dejas que tu experiencia sea exactamente la que sea, sin tratar de cambiarla. En vez de una técnica, la Meditación Auténtica es realmente una investigación. ¿Qué pasa cuando dejamos de controlar y manipular?

Más allá del meditador

El segundo aspecto de la Meditación Auténtica es la indagación meditativa. La indagación meditativa es la práctica de introducir una pregunta (una pregunta espiritual llena de poder y de significado) en el estado mental meditativo. No se trata de hacer una antigua pregunta, sin más; hacemos preguntas que tienen un valor real, preguntas que tienen el poder de atravesar las capas de los condicionamientos para alcanzar nuestra naturaleza esencial. La pregunta más poderosa que nos podemos hacer es "¿quién soy yo?, ¿quién es el meditador?" Esta pregunta termina con cualquier tipo de control de la experiencia por parte del ego. Nos preguntamos "¿quién está controlando la experiencia? ¿quién está meditando?". Meditamos, sobre todo, para poder ir más allá del meditador, más allá del ego o de la mente. Mientras el meditador siga controlando, las posibilidades de ir más allá de la mente o del ego serán pocas. Por eso, la práctica de la Meditación Auténtica consiste en liberarse del meditador. El comienzo de la meditación te invita a deshacerte del control y a dejar que todo sea tal y como es. Esta práctica desconecta al meditador. Si el meditador no hace nada, se libera sin más del control, deja de intentar cambiar algo.
Cuando decimos "meditador" debemos darnos cuenta de que el meditador es el que controla. El meditador es el que intenta, es el manipulador, el que hace el esfuerzo. Y el meditador tiene una gran implicación en casi todos los estilos de meditación. La mente tiene algo que hacer y algo que dominar ¡y eso le encanta! A la mente le encanta tener que dominar algo, pues así sigue manteniendo el control. Pero para que un estilo de meditación sea relevante en términos de despertar espiritual (para despertar a la verdadera naturaleza de quien somos y de lo que somos), debemos ir más allá del meditador, más allá del controlador, más allá del manipulador.

¿Sirven de algo las técnicas de meditación?

Mucha gente, yo mismo incluido, procedemos de diversas tradiciones en las que aprendemos a meditar a través de una técnica. Aprendemos diversas formas de control, como la de concentrarnos en la respiración o en diferentes partes del cuerpo.
En la tradición zen, generalmente, nos concentramos en la zona que se encuentra justo debajo de las fosas nasales. A menudo aprendemos a sentarnos en una determinada postura, con la espalda derecha, y a respirar de una determinada forma. Esas técnicas y disciplinas se llevan enseñando cientos y miles de años, y no no les resto valor o mérito. Lo tienen. Lo que digo, sin embargo, es que cuando nos deshagamos de esas técnicas, cuando empecemos a dejar de concentrarnos, nos podremos acercar al estado natural de nuestro ser. Estas técnicas suelen oscurecer nuestro estado natural de conciencia. Al principio de mis retiros suelo decir que sé que cada persona sigue un estilo para meditar o para concentrarse,. Algunas personas repiten un mantra, otras observan la respiración. Algunas realizan prácticas de visualización. Lo que digo al grupo es que hacen bien en implicarse en estas prácticas al inicio de la sesión de meditación.Son medios perfectamente adecuados para traer la mente al momento presente. Te permiten reunir la energía y las fuentes físicas de la mente activa en el aquí y el ahora. No obstante les propongo que, en cualquier periodo de meditación, se den también un espacio para deshacerse de la técnica que estén usando. Si estoy observando la respiración, también experimentaré lo que sucede cuando deje de observarla. ¿Qué pasa cuando dejo de observar la mente? ¿O de repetir un mantra? Estas prácticas nos pueden ayudar a traer nuestra atención al momento presente; ahí reside su valor principal. Pero cuando la atención ya esté en el presente, tendremos la oportunidad de deshacernos de estas técnicas para empezar a investigar el estado natural de nuestro ser.

He comprobado que, si no prestamos atención, estas antiguas tradiciones y técnicas (o aprendí muchas, y de hecho tienen un gran valor), se convierten a menudo en un fin en lugar de en un medio para alcanzar un fin. Pero, en último término, la espiritualidad no tiene nada que ver con la observación de la respiración. Tiene que ver con el despertar del sueño de la separación y con la comprensión de la verdad de la unidad. Ene esto consiste, y si nos vinculamos con fuerza a la técnica, podríamos llegar a olvidarlo. Por tanto, podemos comenzar con una pequeña técnica, con una pequeña observación de la respiración, con la recitación de una oración, con la repetición de un mantra o con una visualización; pero yo siempre propongo pasar relativamente rápido a preguntarnos qué sucede cuando permitimos que todo sea lo que es. En ese momento iniciamos el paso del control mental a la Meditación Auténtica. Es una transición revolucionaria. He conocido a muchas personas que la han olvidado. Han olvidado que el instante en el que pueden dejar de controlar (y deberían hacerlo) llega relativamente rápido.




Adyashanti - Meditación Auténtica

Estar en silencio es el arte más simple del mundo...





Estar en silencio es el arte más simple del mundo. No es una acción, sino una no acción. ¿Cómo puede resultar dificultoso? ¡Te estoy mostrando el camino de la iluminación a través de la pereza! No hay que hacer nada para alcanzarla, pues está en tu naturaleza. Ya la tienes; sólo que estás tan ocupado con otras actividades que no puedes percibir tu propia naturaleza. En las profundidades de tu interior es como afuera: la belleza, el silencio, el éxtasis, la dicha. Pero, por favor, a veces ten clemencia contigo: siéntate y no emprendas actividad alguna, ni física ni mental. Relájate, mas no al modo norteamericano... Puesto que he visto tantos libros norteamericanos titulados "Cómo relajarse", en los que el título mismo indica que el autor no sabe nada acerca de la relajación: no hay "cómo". Sí, está bien: "Cómo reparar un automóvil" - tienes que hacer algo. Pero no hay acciones como tales en lo concerniente a la relajación. Simplemente, no hagas nada. Sé que te resultará algo difícil al comienzo. No se debe a que sea dificultoso relajarse, sino a que te has vuelto adicto a la necesidad de hacer algo. Llevará un tiempo superar esa adicción.

Sólo sé y contempla. Ser es no hacer y contemplar es también no hacer. Te sientas en silencio sin realizar actividad alguna, siendo testigo de todo lo que suceda. Las ideas darán vueltas en tu mente. Puedes sentir cierta tensión en algunas partes del cuerpo; te puede doler la cabeza. Sólo sé testigo de lo que pase, no te identifiques con eso. Observa, sé como un observador que desde la montaña contempla lo que sucede en el valle. Es un don, no un arte. La meditación no es una ciencia, no es un arte. Es un don; no más que eso. Todo lo que necesitas es un poco de paciencia. Los viejos hábitos habrán de perdurar; las ideas seguirán precipitándose. Y tu mente siempre está como si fuera la hora pico, con el tránsito apretado. Tu cuerpo no está acostumbrado a sentarse en silencio: te moverás y te darás vuelta. No hay de qué preocuparse. Simplemente, observa que el cuerpo se está moviendo y se está dando vuelta, que la mente está convulsionada, llena de ideas (consistentes, inconsistentes, fútiles), fantasías, sueños. Quédate en el centro, observando.





Todas las religiones del mundo le han enseñado a la gente a hacer algo: detener el proceso de pensamiento, forzar el cuerpo a asumir una postura inmóvil. En esto consiste el yoga, en una larga práctica para forzar al cuerpo a una postura inmóvil. Pero un cuerpo forzado no está inmóvil. Y las oraciones, las concentraciones, las contemplaciones de todas las religiones hacen lo mismo con la mente: la fuerzan, no permiten que los pensamientos fluyan. Sí, tienes la capacidad de hacerlo. Y, si insistes, puedes detener el proceso de pensamiento. Pero esto no es lo real, es absolutamente fingido. Cuando la inmovilidad viene por sí misma, cuando el silencio se instala sin que hagas esfuerzo alguno, cuando contemplas los pensamientos y llega un momento en que empiezan a desaparecer las ideas y comienzan a producirse silencios, es hermoso. Los pensamientos se detienen por sí solos si no te identificas, si continúas en la posición del testigo y no dices: "Éste es mi pensamiento." No dices: "Esto está bien; esto está mal", "Esto debería estar allí' y "Esto no tendría que estar ahí". Si lo hicieras, ya no serías un observador: tendrías prejuicios, ciertas actitudes. Un observador no tiene prejuicios, no emite juicios de valor; sólo refleja lo que ve, como un espejo.
Cuando pones algo frente a un espejo, éste simplemente refleja lo que está delante. No juzga que el hombre es feo, o que es hermoso, ni dice: "¡Ay! ¡Qué bonita nariz tienes!" El espejo no tiene nada que decir. Su naturaleza es reflejar, y refleja. Ésta es la razón por la cual hablo de meditación: tú sólo reflejas todo lo que sucede por dentro o por fuera. Yo te lo garantizo... Puedo garantizarlo porque me ha pasado a mí y le ha pasado a mucha de mi gente. Sólo mira con paciencia; tal vez pasen unos pocos días, quizás hasta unos pocos meses, o tal vez unos pocos años. No hay forma de anticiparlo, puesto que cada individuo tiene un ritmo diferente. Debes haber visto a la gente que junta antiguas estampillas de correo. Cada uno tiene una colección diferente; la cantidad puede ser diversa, por lo tanto el tiempo que le lleve a cada uno será diferente; pero trata de seguir como testigo hasta tanto puedas hacerlo. Y esta meditación no necesita un tiempo especial. Puedes limpiar el piso y permanecer en silencio observándote a ti mismo limpiando el piso. Puedo mover la mano sin conciencia de ello, sin observarla, o bien puedo moverla con plena conciencia. Y hay una diferencia cualitativa. Cuando la mueves en forma inconsciente, es mecánico. Cuando la mueves en forma consciente, hay gracia. Incluso en la mano, que forma parte de tu cuerpo, sentirás silencio, indiferencia. ¿Y qué decir de la mente? Con tu permanente observación, lentamente comienza a reducirse más y más la precipitación de ideas. Comienzan a aparecer momentos de silencio; aparece un pensamiento y después hay silencio antes de que aparezca otro pensamiento. Estas lagunas te brindarán la primera vislumbre de meditación y el primer placer de estar llegando a puerto
Publicacion original de: What is meditation, Osho International Foundation 1995.

Aproximación meditativa a las emociones

Para reflexionar:


Como dice Tarthang Tulku:

Cuando usted se halle emocionalmente confuso, manténgase en contacto con la emoción... pero no trate de aferrarse a ella... Igualmente, cuando emerja la ansiedad o cualquier otro sentimiento perturbador, concéntrese en el sentimiento, no en los pensamientos que tenga al respecto. Concéntrese en el centro del sentimiento y penetre en ese espacio... Si entramos en el centro de la emoción nos daremos cuenta de que ahí no hay absolutamente nada.... Lo único que percibiremos entonces es una densidad de energía clara y distinta. Esta energía tiene un gran poder y puede transmitirnos una gran claridad... Nosotros podemos transmutar esta mente samsárica porque la mente misma es vacuidad, apertura total, claridad total.... visión directa, liberación total, receptividad completa en cualquier situación.


La meditación nos ayuda a desarrollar la atención necesaria para no vernos "secuestrados" por nuestros pensamientos.
Separada de nuestros conceptos o reacciones, la emoción carece de existencia independiente y sólida

La aproximación meditativa a las emociones implica permanecer presentes en medio de cualquier tormenta emocional, dejar de lado los juicios y guiones, sentir las emociones más directamente y abrirnos a toda su energía y poder. Así descubriremos la intensa ternura de nuestra vitalidad.

miércoles, 13 de abril de 2011

Meditación

Poco a poco van siendo más las personas que se unen al grupo de meditación de los martes. Me siento agradecida por tener el privilegio de participar en este bonito proyecto.
¿Qué puede haber más hermoso que compartir el silencio?

Cada vez son también más personas las que comienzan a darse cuenta de los beneficios que ejerce la meditación a todos los niveles: físico, mental y espiritual: aumentan las defensas del organismo, el sistema nervioso central se relaja y, por tanto, disminuye la ansiedad, los problemas de estrés, de falta de concentración, los trastornos del sueño... Favorece la capacidad de concentración, la presencia, la serenidad ante toda situación, la calma interior, la escucha atenta, la asimilación de los alimentos, el despliegue y desarrollo de nuestros potenciales, la creatividad, el buen funcionamiento de todo el organismo, la conexión con el espíritu...



Y nuestra investigación personal va calando hondo en nuestro desarrollo como seres humanos, pues poco a poco y cada vez más vamos conectando con nuestra verdadera Esencia, con la parte más auténtica de nosotros mismos, la que nos hace seres únicos, divinos, capaces de brillar con luz propia.

A medida que vamos meditando, aprendemos a relativizar todos los acontecimientos que nos suceden, no sintiéndonos tan involucrados con ellos, sino siendo capaz de tomar cierta distancia y vivirlos desde la posición del testigo, que sabe que no sólo es ese personaje que interpreta, sino una fuente inagotable de Amor y Compasión. La Consciencia que somos no nace ni muere; es eterna. No se encuentra dentro de los límites del tiempo y el espacio.
José María Doria, Director de la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal, y profesor mío, suele comparar la vida del ser humano con un río, que desconociendo su esencia, que es agua, se identifica con su forma de río que sigue su curso atravesando toda clase de parajes, algunos que facilitan el fluir de la corriente, otros vericuetos, zonas rocosas, estancamientos, cascadas... Al principio su fluir de río joven es saltarín, rápido y alegre, para poco a poco ir haciéndose más lento y caudaloso, hasta llegar a fundirse al final de su vida como río en el vasto océano.
El río no sabe que su esencia es el agua. Agua que un día ascendió como vapor desde el océano hasta el cielo, formando nube, que más tarde volvería a descender en forma de agua de lluvia a la tierra y que en algún momento, en el lugar adecuado, brotó de un manantial formando el río.
Pero si este río fuera consciente de su esencia como agua, lo que siempre fue y será, su fundirse al final de su vida con el gran océano sería para él éxtasis de placer y felicidad: un paso más, un nuevo proceso y no un final. Pues regresa a su hogar, el vasto océano, del que un día partió.

En la meditación conectamos con nuestra verdadera esencia, con la Conciencia, o el Ser o la Energía Universal... Se han dado muchos nombres a lo que el Tao se refiere como "lo innombrable".

En la meditación es importante mantener una actitud abierta, inocente, humilde. La actitud del que nada espera. No hay expectativas. No hay meditación "mala" ni "buena". Permitimos que se exprese "lo que es", "lo que hay", sin pretender cambiar nada; sin luchar contra los pensamientos, emociones o sentimientos..

"La meditación cultiva la aceptación incondicional enseñándonos simplemente a ser como somos, sin tener la necesidad de hacer nada en especial, sin aferrarnos a nada, sin tratar de tener buenos pensamientos o bien librarnos de los malos ni lograr un determinado estado mental."
"A través de la meditación uno trabaja directamente con sus estados mentales confusos, sin emprender cruzadas contra éste o aquél aspecto de su experiencia. Uno permite que las cosas se presenten tal cual son, sin tratar de mantener ni de eliminar nada, sin manipular en forma alguna la experiencia y sin tratar de acomodarla a ningún ideal. No existe modo más amoroso y compasivo de tratarse a uno mismo y de aceptar el abanico completo de nuestra experiencia, que abrirnos el espacio necesario para ser tal cual somos y dejar que las cosas se manifiesten sin detenernos en ellas y regresando a la simple presencia." 
(Psicoterapia en un contexto espiritual - Escuela Española de Desarrollo Transpersonal)

La meditación no es una tortura. De hecho, es todo lo contrario; Osho la considera como algo lúdico:


La meditación es LÚDICA

La meditación no es algo propio de la mente, sino algo que está más allá de ella. Y el primer paso es asumir una actitud lúdica frente a la medita­ción. Si tomas la meditación como al­go divertido, la mente no podrá des­truir tu meditación. Si no lo haces, la transformará en otro viaje del yo y te tornará muy serio. 

Comenzarás a pen­sar: "Soy un gran meditador. Soy más sagrado que el resto de la gente, mientras que todo el mundo es terre­nal, soy religioso, soy virtuoso." Es esto lo que les ha sucedido a miles de así llamados santos, moralistas, puri­tanos: solamente están jugando jue­gos del yo, sutiles juegos del yo.

Por eso quiero cortar esto de raíz desde el principio. Enfrenta la medi­tación con una actitud lúdica. Es una canción para ser cantada, una danza para ser danzada. Tómala como diver­sión y te sorprenderás: si puedes asu­mir en forma lúdica la meditación, és­ta se desarrollará a pasos agigantados.

Tú no estás anhelando logro alguno. Simplemente, estás disfrutan­do de sentarte en silencio, gozando el mero acto de sentarte en silencio. No se trata de que estés a la espera de al­gún poder yóguico o de mila­gros. Todo eso no tiene sentido: es la misma tontería de antes, el mismo viejo truco, pero con nuevas palabras, en un nuevo plano... 

La vida como tal debe ser entendida como un chiste del cosmos. Entonces, de repente, te rela­jarás porque no hay nada por lo que tensionarse. Y, en esa misma relaja­ción, algo empieza a cambiar en ti: hay un cambio radical, una transfor­mación. Y las pequeñas cosas de la vi­da comienzan a cobrar un nuevo sen­tido, un nuevo significado. 

Entonces, nada es pequeño, todo empieza a tomar un nuevo sabor, una nueva at­mósfera. Uno empieza a sentir una es­pecie de santidad por todas partes. Uno no se transforma en cristiano, no se transforma en hindú, no se trans­forma en mahometano. Uno simple­mente se vuelve un amante de la vida. Uno aprende una sola cosa: cómo go­zar de la vida.

Gozar de la vida es el camino hacia Dios. 

¡Danza tu camino hacia Dios, 
ríe tu camino hacia Dios, 
canta tu camino hacia Dios! 

            Osho


miércoles, 26 de enero de 2011

Sesiones de terapia online

Para quien no pueda asistir a terapia presencial, se ofrece la posibilidad de mantener sesiones de terapia transpersonal on line, estableciendo el contacto por medio de Skype o  Messenger.




Información de contacto:
Elena Fernández - Tf: 616948703 / E-mail: ecarlotafb@gmail.com

Sobre la autora



Formación y Experiencia:


Formación en Terapia Bioenergética. Formación en Colonia (Alemania) 1990-93, impartida por Rolf Koll y Anne Kuppels.


Iniciación al chamanismo - prácticas realizadas con el chamán mejicano Aurelio Diaz Tekpankalli. 1994-1995


Maestría en Reiki - 1995


Terapeuta Transpersonal, por la Escuela Española de Terapia Transpersonal, dirigida por José María Doria.2009-2011


Estudio el Eneagrama de la personalidad desde hace varios años, habiendo realizado cursos de formación con Mayte Melendo.
Co-administradora del foro Eneagrama 2001, desde el año 2007, siendo este foro el más relevante sobre el tema en cuestión para todos los países de habla hispana. 
Miembro de la Asociación Aeneagrama. Realizo colaboraciones para la revista Sintoniza Eneagrama, editada por dicha asociación. 


Coordino grupos de meditación transpersonal en Almería.









Bienvenidos al Blog sobre Terapia Transpersonal

Queridos amigos: os ofrezco este blog para informaros sobre la Terapia Transpersonal. En base a ello, voy a ir respondiendo a continuación algunas preguntas referentes a la misma.


¿Qué es la Terapia Transpersonal?
La terapia transpersonal es un camino de autodescubrimiento, durante el cual la persona es acompañada por un/una terapeuta o facilitador/a, el cual le proporciona herramientas que le ayudarán a comprenderse mejor a sí mismo y al mundo que le rodea, facilitando de este modo su adaptación, bienestar y salud a todos los niveles. La terapia transpersonal no sólo aborda el aspecto psíquico del individuo, sino también su parte espiritual, cuyo desarrollo le conduce a una vida de mayor plenitud.


¿Qué significa Transpersonal?
La palabra transpersonal significa que va más allá de la persona; ir más allá es trascender, superar, rebasar los límites. Se trata, por lo tanto, de superar las limitaciones de nuestra personalidad o ego, que nos impiden tomar contacto con nuestro ser más auténtico o esencia.
En la terapia transpersonal se aborda el ser humano en todos sus aspectos: físico, emocional, mental y espiritual. Este camino responde a la necesidad humana de evolucionar, en la manera de hacerse más consciente de sí mismo y de su unión con el Todo. 
En la terapia transpersonal se aprende a trascender el nivel de la personalidad o máscara con la que nos solemos identificar, llegando a sentirnos parte intrínseca de una Unidad Total de Consciencia a la que pertenecemos indivisiblemente.




¿Por qué hacer una terapia?
A veces nos llegan momentos en la vida en los que nos sentimos bloqueados, hartos, rebasados por alguna situación que no sabemos cómo resolver, en un estado de sufrimiento, de ansiedad, de estrés o de confusión. Entonces, puede que emprendamos una búsqueda para encontrar la solución a nuestro conflicto. Cuando nos damos cuenta de que la respuesta no se encuentra fuera de nosotros, sino en nuestro interior, podemos emprender el camino de autoconocimiento profundo que nos conduce al despertar de la conciencia. En este camino, el terapeuta actúa de acompañante; es la persona que tiende la mano a otra para ayudarla a cruzar el puente que separa el sueño del despertar.
Otras personas, sin necesidad de tener que atravesar un periodo de sufrimiento profundo que les lleve a la búsqueda de sí, sienten una necesidad profunda de conocerse a sí mismos, un afán de autosuperación y una llamada a descubrir la Verdad, el sentido de su vida, decidiendo entonces embarcarse en el camino del desarrollo transpersonal.


¿Quién acude, por tanto, a un terapeuta transpersonal?
Toda persona que quiera conocerse a sí misma y evolucionar como ser humano pleno y feliz.


¿Qué técnicas se emplean en la terapia transpersonal?
En la terapia transpersonal se emplean diversas técnicas. Una de las más importantes es el aprender a respirar conscientemente. La respiración consciente es fundamental para alcanzar un estado de serenidad y bienestar que nos permita fluir saludablemente a todos los niveles.
Así mismo, se enseña al paciente a ejercitar técnicas de relajación profunda, que ayudan a disolver los niveles altos de estrés y ansiedad.


Para trabajar con las emociones, empleamos el método llamado "Educación de las Emociones", desarrollado por la Escuela Españolal de Terapia Transpersonal, que consiste en un proceso de 40 días durante los cuales se han de seguir algunas instrucciones orientadas a reprogramar la mente de una manera positiva y acercarnos a nuestro verdadero y auténtico ser profundo. Es un proceso de renacer; de dejar atrás viejas pautas y actitudes condicionadas por creencias y por pensamientos limitantes para dejar fluir a través de nosotros la corriente vital creativa.
Se trata de observar y de explorar.


Nada te sucede "porque sí", sino que todo lo que te pasa lo has "creado" desde alguna creencia íntima y soterrada que te condujo a la acción. Y aunque te cueste creerlo, a lo largo del proceso irás descubriendo esta realidad y, en consecuencia, creando una nueva vida. Una vida que vas a poder elegir conforme incrementes tu estado de atención y autoconocimiento. 


Darse cuenta es la palanca inicial de tu propia evolución.
(José María Doria)


Aprendemos a practicar la atención plena al momento presente.




Desarrollamos la práctica de la meditación transpersonal.
Cada martes, en Almería, te ofrecemos unirte a nuestro grupo de meditación (práctica gratuita) en:


Yoga Centro Almería
C/ Altamira, 3 Entresuelo A1
Tf: 616948703
Contacto: Elena Fernández


Horario: de 20:55 a 21:55